En el sector de la refinación de aceites vegetales, especialmente en países como Nigeria, muchas pequeñas y medianas fábricas enfrentan un dilema común: ¿cómo lograr una alta eficiencia de extracción sin comprometer la calidad del producto final? La respuesta está en una estrategia avanzada que combina extracción en frío y extracción en caliente.
La extracción en frío (entre 40–50°C) preserva los nutrientes esenciales como tocoferoles y carotenoides, ideal para productos premium destinados a mercados internacionales. Por otro lado, la extracción en caliente (110–120°C) aumenta la tasa de extracción hasta un 15% más que el método tradicional, pero puede degradar ciertos compuestos sensibles al calor.
Al integrar ambas técnicas en un flujo optimizado —como lo hace Qingpeng Group— se logra un equilibrio perfecto entre rendimiento y calidad. Esta combinación reduce el consumo energético en un 12% y mejora la estabilidad oxidativa del aceite, clave para cumplir con normativas internacionales como ISO 22000 o HACCP.
Los factores críticos no están solo en la temperatura, sino también en la eficiencia de deshidratación y la eliminación de fosfolípidos. Por ejemplo:
Estos parámetros, validados en más de 20 plantas piloto en África Occidental, permiten a las fábricas reducir el tiempo de procesamiento en hasta 30% mientras garantizan un producto estable durante 12 meses en condiciones de almacenamiento normal.
¿Ya has implementado este sistema en tu planta? ¿O te gustaría saber cómo adaptarlo a tus equipos actuales?
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