Si eres operador o supervisor en una planta de procesamiento de aceite de palma de tamaño mediano, sabes lo crítico que es mantener tu equipo funcionando sin interrupciones. Cada hora de inactividad puede significar miles de dólares en pérdidas. Por eso, este guía práctica te muestra cómo mantener tus componentes clave —motor, recipiente bajo presión, bombas y sistema PLC— en condiciones óptimas.
Empieza cada turno con un checklist básico: verifica niveles de lubricante (mínimo 85% del nivel recomendado), presión del aire (entre 5.5–7.0 bar), y estado de los sellos mecánicos. Un estudio realizado por la Asociación Internacional de Procesamiento de Aceites (IOPA) encontró que el 62% de las averías eléctricas ocurren por falta de inspección visual previa. ¡Hazlo parte de tu rutina!
| Componente | Frecuencia de revisión | Indicador de problema |
|---|---|---|
| Motor | Diaria | Ruido anormal, temperatura > 85°C |
| Recipiente bajo presión | Semanal | Fugas de vapor, válvulas mal ajustadas |
| PLC | Mensual | Errores de comunicación, retardos en señales |
“En nuestra planta en Colombia, implementamos esta rutina y redujimos el tiempo muerto en un 41% en solo tres meses.” — Juan Pérez, Supervisor de Operaciones, Grupo Oleaginoso Andino
El 78% de los fallos en bombas centrífugas se relacionan con acumulación de residuos o falta de lubricación adecuada. Usa aceite sintético ISO VG 68 para rodamientos y realiza una limpieza interna del sistema cada 30 días. No subestimes esto: un simple paso puede extender la vida útil del equipo hasta 3 años más.
Y recuerda: si notas vibraciones excesivas en el motor (más de 2.5 mm/s RMS), detén la máquina inmediatamente. Ese es el primer aviso de desequilibrio o desgaste prematuro.
Los errores del PLC suelen ser causados por interferencias eléctricas o conexión floja. Usa cajas metálicas selladas para proteger los módulos y asegúrate de tener una tierra dedicada. Si ves errores tipo “0x012A”, apaga todo, espera 5 minutos y reinicia. En caso de repetición, contacta al soporte técnico —no intentes repararlo tú mismo.
Este tipo de conocimiento no solo mejora tu eficiencia, sino que también demuestra liderazgo técnico frente a tu equipo. La confianza se construye con acción, no con palabras.